Paco, Lupita y Trujillo no son payasos. Paco es un marino de venda de escayola de tamaño humano, y Lupita y Trujillo son una pequeña bufona y un pirata de madera que se mueven gracias a hilos. Esta vez les tocó el turno a los títeres de recorrer Kosovo llevando sonrisas en nombre de Payasos sin Fronteras.
Nunca había visto a estos títeres tan vivos como lo están en la mirada fija y ávida de magia de estos niños y niñas. Son ellos los que los hacen vivir con su forma de asombrarse, su complicidad, su entrega, sus risas. Y a nosotros, a los titiriteros, nos hacen sentir cosas muy fuertes, energía a tope es lo que de ellos recibimos.
Hoy salimos en coche del polvoriento solar batido por el sol donde acabábamos de actuar, en el enorme barrio gitano de Fushe Kosova, con una docena de niños que corrían persiguiéndonos a través de las calles. Imposible no acordarse de la aldea de Janjevo, no lejos de allí, de donde los payasos